viernes, 2 de agosto de 2013

Editorial: Me ´falta algo´, ¿lo creo?

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        Suena la música, esa música compuesta por alguien que quizá dejó de ser alguien y en su ´rapto´ transcribió una parte de lo que su ser oyó.

¿Qué es la creatividad?  

Nos dice la ciencia que un ser humano trata de crear partiendo de lo que ya conoce. La inspiración, la intuición, están enmarcadas dentro del enorme mundo subconsciente. Muchos nos hemos preguntado alguna vez si lo original, genuino, nuevo, realmente lo es. Es casi seguro que la creatividad, ese sello personal, sea una necesidad vital.

Dicen los entendidos que el rock and roll surgió como una mezcla de dos o tres estilos de música ya existentes. Podría ser entonces que crear sea una forma de ´extender´ en otras direcciones los caminos de lo manifestado. Puede que el motor principal lo constituya el deseo que nace de la angustia por sentirse seguro, o de explorar lo inexplorado,  o de salirse de lo establecido…

Es importante escuchar y escucharse porque por un lado recogemos, mientras por el otro reconocemos lo recogido. Observo que una de las trabas principales para la creatividad es la propia creatividad. Por ejemplo, a mi juicio, una de las trabas más importantes para que la creatividad se extienda en todas las direcciones de la expresión humana se encuentra en la endoculturación y la moral costumbrista y religiosa, ya que merman nuestra capacidad de mezclar lo ya existente con la intención de que surja algo nuevo. Sus normas temporales sujetas a clichés establecidos constituyen lastres anacrónicos que nos impiden avanzar.  

Crear no entiende de polaridades, de protocolos, de preparación artificial alguna, es una necesidad humana; el ser que crea se siente vivo. Sin embargo solemos encontrarnos más cómodos reproduciendo lo ya exitosamente creado con anterioridad, o lo creado por otros. Esto nos hace sentirnos aceptados por tratarse de códigos reconocidos por una colectividad. A muy pocos les gusta ser catalogados como ´raros´, para qué engañarnos.

Al ser esencialmente seres sociales nos tenemos que plantear ciertas cuestiones al respecto. Así pues, al ser todos capaces de crear, nos preguntamos, cuándo una creación suma colectivamente, o cuándo resta para sumar tan solo ante una minoría. Pienso que para que un acto de creación tan solo sume debe existir en el creador un estado de libertad de la mayor dimensión posible, antecedido por la ausencia de miedo. Dicho estado a su vez tiene que ver con ese ´darse cuenta´ del momento, conectando todo tu ser en un presente infinito mientras dura ese acto creativo; no es que el tiempo se detenga, sino que se transforma instantáneamente en un ente eternamente joven. Es como si el primer segundo volviera una y otra vez a serlo sin pasar por cero. Crear es como lanzarse al vació, lo haces, y no hay vuelta atrás. Sería algo así como fusionarse con la ´corriente de la vida´. Mientras eso dura, eres algo más que tú, de alguna forma eres ´todos´ y ninguno, todo tú participas en un acto que ocurre ´en todas partes´ y a la vez, así que en ese instante infinito no hay identidad personal, tan solo hay goce por llamarlo de alguna forma.

¿La conciencia se ´expande´ o sencillamente hemos interconectado todo nuestro ser?

Para mí es evidente que al ser parte de la naturaleza los seres humanos nos comportamos como ella ya que estamos sujetos a las mismas leyes, así que si la materia se combina y recombina para formar elementos diferentes, nosotros también lo hacemos a través de la creatividad. Observo que la creatividad es la genuina expresión de la vida que se abre camino constantemente. Alguien dijo que la naturaleza le tiene horror al vacío, quizá sea esta una expresión afortunada para describir dicho fenómeno.




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