domingo, 17 de marzo de 2013

Carta a mis amig@s y querid@s desconocidos: idealismo militante vs fanatismo y dominación… Y por fin: Liberación

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             Con este relato figurado escrito en primera persona voy intentar penetrar en el terreno de la necesidad que tiene la mente de sobrevivir. Intentaré ponerme en la piel de una persona idealista y muy activa que se siente decepcionado por haber descubierto el entramado de su organización, y después de un proceso de reflexión se da cuenta del peligro latente de las ideologías y de las creencias en general.  En líneas generales os hablaré de un joven buscador, una mente en pleno proceso de formación y expansión, una frenética búsqueda, su repugnancia por la injusticia social y la necesidad de ayudar en la construcción de un mundo mejor, de reivindicar y ayudar a plasmar valores humanos, y encajar en un grupo de personas que hablen su ´idioma´ y le acepten sin reservas… Una vez encontrado ese lugar se desencadenará una trayectoria personal llena de idealismo, firmes creencias, intenso trabajo, sectarización, sacrificio, ceguera, fanatismo, profundo miedo, duda encadenada, insatisfacción permanente, autoobservación crítica, y por fin liberación, luz, aire, vida… 

            Que sirva este simple relato para denunciar las prácticas abusivas ejercidas por todos aquellos grupos humanos que son exclusivistas o aquellos que pretenden cambiar el mundo, y que en cualquier caso de los citados, terminan adoctrinando a las personas dóciles para que inviertan todo el tiempo y los recursos posibles para desarrollar la idea del fundador o fundadores de ese movimiento. Ya estemos hablando de naciones, ejércitos, religiones, partidos políticos, ideologías varias, familias absorbentes, sectas… Son muchas las lecciones a aprender si logras desembarazarte del cepo que tú mismo dejaste que te colocaran un día.

             Voy a comenzar este relato con la historia ya comenzada, sin explicaciones previas. Aquí te dejo con él:                                                                                                                               

           …A mí me queda claro que a personas así les importan mucho más sus cargos y sus trayectorias personales en el grupo que cualquiera de las personas que lo integran. ¿Es eso amor por los infinitos huérfanos (la Humanidad en conjunto) entre los cuales, según su estrafalaria teoría, me vuelvo a encontrar ahora que los he abandonado (deserción, traición, etc, le llaman ellos? ¿Pensar que estoy en un error, sin haberse preocupado de conocer los motivos, no es pensar que ellos están en lo cierto y no es eso un absurdo filosófico? ¿La ausencia de autocrítica que no provenga de “cuatro privilegiados” no nos deja claro la naturaleza autoritaria de un grupo humano?  

A mi juicio, mi mentor y aquellos que consideré como guías, traicionaron mi confianza manipulándome ´en nombre del bien común´ y del mío propio, y lo hicieron sin contemplaciones; aunque sin pretenderlo, me han hecho así el gran favor de su, vamos, de mi existencia, ya que gracias a esta situación he comprendido ciertas realidades sobre la vida, las relaciones sociales y personales que me han proyectado decididamente a una nueva etapa de mi vida.

Para comportarse así hay que ser más ciego que los otros, por ello considero que los líderes son con gran diferencia los más desequilibrados y perjudicados, aunque a un loco peligroso no se le debe permitir hacer lo que quiera porque nos de pena. A mi juicio suponen un peligro real para ellos mismos y para todo aquel que entre en contacto con ellos.

Como es lógico yo tenía mis aspiraciones, por supuesto, y entré en su juego muchas veces debido a mi propia ambición insatisfecha. Mis errores con los demás los pagué muy caros y algunos de ellos se transformaron en problemas de salud. Pienso que por mi tibieza, en cierta medida, entre ellos siempre fui una oveja con disfraz de lobo, un “don nadie” con demasiados escrúpulos y principios, sin padrinos que le auparan y con un “mentor” que  actuó casi siempre como un ancla. Nunca me llegué a sentir cómodo entre los jerarcas y por lo tanto nunca lo fui realmente aunque ostentara cargos.                                                                                                                                             

Desgraciadamente, el ideal en el que yo creí, no era real, tan sólo estaba en mi cabeza (adquirido durante el proceso de adoctrinamiento vs lavado de cerebro); tuve la oportunidad de vivir este sueño apartado en buena medida de todo y todos durante muchos años, pero dicho sueño estuvo siempre lejos de la realidad directiva y vivencial con la que me he encontrado, salvando honrosas excepciones, que por supuesto siempre las hay.

Reflexionando, me he dado cuenta de que siempre desconfié de las finalidades del grupo, especialmente de sus dirigentes de alto y muy alto nivel, debido fundamentalmente a sus lamentables contradicciones, y a su falta de humanidad y ejemplo en momentos puntuales de crisis de estructuras o personas. Al no querer afrontar el problema conscientemente, dicha desconfianza continuó desencadenando malestar en el inconsciente y cada cierto tiempo volvía con fuerza, con mucha fuerza, a golpear a la conciencia creando un espacio de crisis que combatía con el ´antivirus´ inoculado durante el proceso de adoctrinamiento constante al que fui sometido y al que sometí a los demás (con el correr de los años esas crisis se espaciaron bastante, cosa que atribuí a la mayor estabilidad conseguida gracias al seguimiento de la doctrina). Sí, mi fe en este movimiento siempre fue muy frágil porque nunca confié demasiado en sus jerarcas (salvo en mi mentor y su pequeño círculo de endiosados personajes a los que otorgué gran credibilidad). Si continué y me esforcé tanto, fue debido a mis carencias, dependencias, falta de madurez y criterio, sumado al hábil lavado de cerebro que sufrí y que yo mismo permití debido a las citadas carencias. No soportaba la idea de vivir en un mundo tan enloquecido sin hacer nada. Unos hiperactivos 22 años, el hastío por vivir en una sociedad enferma, la necesidad de salirme de la norma y de creer en algo genuino, la inexperiencia en la vida, y ley del mínimo esfuerzo, me hicieron conformarme casi con el primer “ideal” interesante que apareció en mi vida. Desde luego le “había atribuido el papel de guías” a un conjunto de personajes en gran medida vulgares, neuróticos, egoístas, y al menos tan inmaduros como yo, y claro, terminó pasando lo inevitable.

Estas y otras razones acompañadas de un largo y doloroso proceso de pensamiento crítico,  han hecho que cada día que pasa más convencido esté de qué hice lo correcto al marcharme y dejarlos plantados. Si coges distancia, observas, reflexionas por ti mismo y estás centrado, puedes ver con suma claridad, y entonces es cuando hay que actuar decididamente por duro, doloroso y difícil que te parezca; pienso que esa es una buena forma de vivir en el contradictorio mar humano para así afrontar un nuevo día, una nueva vida.

Posiblemente la gota que colmó el vaso la constituyen la falta de escrúpulos y los desmanes cometidos por las personas cercanas en que uno depositó su confianza, pero al menos yo intenté ir algo más allá porque me pregunté si no estaría todo esto causado y justificado por la estructura del movimiento donde militábamos fervientemente. Asistimos diariamente a multitud de casos de corrupción donde el secretismo, el corporativismo, y el miedo, entorpecen mucho el esclarecimiento de los hechos, y esta no iba a ser la excepción.

Como digo, después de documentarme, recordar, reflexionar cuidadosamente durante meses y de sostener como es lógico una durísima batalla interior que mermó nuevamente mi salud, llegué a la conclusión de que este tipo de grupos humanos son un fraude, y su faz real está constituida en base a la ´mentira preventiva´, la manipulación de la información, el engaño diseñado con fines propagadores y propagandísticos, el plagio, el abuso de confianza, el uso fraudulento de propiedades destinadas a otros fines, la apropiación indebida de la propiedad intelectual, la tergiversación, la manipulación de personas de buena voluntad, la megalomanía, y otras lindezas por el estilo.

Ahí va una reflexión: si las ideas de los fundadores de muchos de estos grupos fueran tan revolucionarias, al menos serían motivo de estudio y consideración por parte de pensadores independientes, y en algunos lugares incluso ya se les podría considerar entre las más notorias influencias ideológicas de su generación. Los patéticos esfuerzos que hacen sus principales valedores para que así sea se estrellan una y otra vez contra esa evidencia. Eso sí, en lo que siempre hubo bastante unanimidad de criterio social fue en la consideración de corruptores de personas, locos, visionarios y sectarios. Creo bastante posible que en ningún círculo de pensamiento independiente consideren a estas personas y grupos ni siquiera como notables influencias y pensadores, sencillamente porque ni aportaron algo realmente valioso a la sociedad, ni destacaron como intelectuales, ni tan apenas se conocen sus obras más allá del círculo de autoconsumo constituido por socios, familiares y amigos.

Si nos ceñimos a los grupos con un importante componente ideológico, sus obras suelen tener un ´sello´ de dudosa originalidad, más bien son refuerzos constantes del adoctrinamiento recibido (para ´afrontar´ con garantías de éxito las probables crisis cíclicas), sus páginas transcritas acerca de charlas públicas y textos ideológicos, son productos de autoconsumo que casi en su totalidad adquieren socios y muy allegados. En ciertos niveles podemos  sumar los textos más internos, aquellos donde se exponen sus verdaderos puntos de vista, casi todos ellos de consumo interno muy restringido.

En bastantes casos, al ser el máximo o máximos dirigentes el único órgano autorizado a dirigir, opinar y enseñar, nadie más puede publicar a nivel general nada relacionado con una crítica, indagación o reajuste de las principales líneas maestras de pensamiento. Las corrientes originales de opinión sobre la ideología y las enseñanzas son muy inusuales y se reprimen con dureza (empezando por el propio autocontrol que ejerce sobre sí mismo el discrepante), relegando al ostracismo a los más osados. La dictadura del pensamiento único se impone y es consentida por todos fundamentalmente por miedo. La verdad es que desde dentro de una estructura estas palabras mías seguro que suenan a desatino y producen una mezcla de indignación, risa y hartazgo, por su aparente irrealidad y desconocimiento de lo que sucede dentro. Por lo general ningún movimiento está dispuesto a analizarse hasta casi el desmantelamiento, como medio de comprobar si su existir aporta algo valioso a la sociedad; iría en contra del instinto de supervivencia. Además, si esto sucediera con relativa rapidez, ¿qué incidencia tendría sobre la salud mental de la mayoría de sus defensores?  Todo debe permanecer ´sosegadamente igual´, los cambios profundos son arriesgados y van en contra de la tradición sustentada por el instinto de supervivencia del grupo.                                                                                                                           

Muchos de estos grupos han surgido del cisma de otros, hay que justificar tu disidencia con argumentos verdaderos o mejor aún mezclando verdades con mentiras. Así, la  posterior creación (¿inspiración o invención?) del grupo, sumados al “modus operandi” seguido por los fundadores y sus adláteres para su crecimiento y supervivencia, suelen determinar este tipo de estructuras, y a su vez han sido, a lo largo de su historia dos de las razones fundamentales por las que sistemáticamente estos movimientos han sufrido desbandas más o menos preocupantes que han llevado a que muy pocas personas jóvenes o veteranas sigan aportando su impulso y experiencia. En el caso concreto de grupos de carácter sectario, es patente que muy pocas personas de reconocido éxito, conocimiento y carisma en el mundo, hayan optado por sumarse a ningún movimiento con estas características. Curiosamente las personas con perfiles interesantes vinculadas a dichos grupos no citan en sus vastos C.V. su estrecha vinculación, ni los importantes cargos que desempeñan en él, y hasta es posible que recomienden que no hay que avergonzarse de quien es uno (ellos lo ocultan por pura estrategia)… Juzga por ti mismo.

En algunos casos nos encontramos con movimientos que se revisten con una pátina de cultura tradicional y que presumen de un  “vasto e inigualable programa de estudios”. Con mucha frecuencia esas afirmaciones son pura propaganda (sobre todo interna) que tan solo engaña a personas manipulables y dóciles para los jerarcas, y desobedientes y críticos para el resto del mundo. Dichas personas carecen de una formación específica en la mayoría de los conocimientos que allí se transmiten. Los ideólogos los diseñaron como pavos reales exhibiendo unas plumas de pega más o menos conseguidas que pueden impresionar si no te fijas en los detalles y te conformas con lo primero que te suena bien; pero analizando dichos conocimientos con cierto rigor intelectual aparecen tal cual son, textos muy poco documentados, manipulados interesadamente, nada eclécticos, tendenciosos, incompletos e incoherentes.  

En cuanto a la didáctica y la pedagogía solemos encontrar un modelo de pensamiento único mejor o peor enmascarado. Sólo el fundador y sus sucesores son los encargados de reflejar en textos de indudable atractivo emocional y en ocasiones de inspiración clásica, las ideas principales del movimiento. Los sucesores son marionetas al servicio de esos principios que enmascaran si es necesario para la supervivencia de ese ideario. Su poder reside posiblemente en que se trata de textos de una innegable belleza pero de muy difícil aplicación debido a la gran cantidad de aspectos que tratan y al poco tiempo que se le termina dedicando a cualquier tema (el objetivo principal es otro, la dominación para terminar sirviendo incondicionalmente al movimiento). Algunos autores ponen ejemplos de esto: ante el comentario de “esto está muy bien pero hace falta más horas de práctica para llevarlo a cabo”, el sector más ortodoxo dice automáticamente eso de “pues le quitas horas a otras actividades –sueño incluido-“, o, “es que te organizas mal el tiempo”, o, “es que le dedicas demasiado tiempo a tus asuntos personales”, o, “un idealista firmemente comprometido sacrifica su personalidad y su vida personal en aras del engrandecimiento del ideal que defiende”…

Algo similar se podría decir de sus cuadros docentes con una formación técnica y pedagógica, en más ocasiones de las que puede parecer, muy deficiente (se comportan más bien como unos buenos comerciales que como docentes responsables); son miembros integrados (sólidamente adoctrinados) que tienen en general muy buena voluntad y que suelen ser de los más dóciles ante el poder que emana de la cúspide. Sin embargo, debido a la gran cantidad de asuntos que tienen que acometer, añadido a sus propios asuntos personales, los convierten en su mayoría en meros aficionados adoctrinados para acometer dichas acciones formativas con el fin principal de adoctrinar a otros a su vez. Dicha mezcla, más la deficiente, en más casos de los reconocidos, formación del enseñante de turno, hacen de sus programas de formación otro importante fraude. La importancia que se le da a la investigación y a la introspección choca frontalmente con la ausencia de tiempo dedicado a estos menesteres y la inexistencia de un departamento pedagógico que fije los objetivos didácticos de cada materia. Y en ocasiones no será por falta de profesionales en materia de pedagogía, psicología…, ya que incluso pueden formar parte de los socios aunque generalmente sea en un reducidísimo número.                                                                                            Generalmente el hecho de que cada materia tenga que pasar por el “cuello de botella” que supone la obligatoria supervisión por parte del máximo o máximos jerarcas, de cada reforma propuesta (para que la materia no se desvíe del propósito doctrinario que se persigue), ralentiza tremendamente todo este proceso. Incluso estas personas formadas en la universidad se “pliegan” ante el poder persuasivo que confiere la autoridad moral del líder por mucho que se justifique y opine que nadie le hace caso; el victimismo es un arma arrojadiza que los líderes con desequilibrios mentales saben utilizar muy bien. En el fondo todas estas contradicciones están relacionadas con su principal propósito mesiánico que es al que en cada sede se dedica un importante % del tiempo. En el caso de los miembros comprometidos se termina dedicando más tiempo a la formación ideológica que a la intelectual (el adoctrinamiento es constante).                             

Se hace evidente a medida que uno avanza y se compromete, que la lucha entre la idea de lo que es y lo que debería ser alcanza límites de exigencia muy elevados que chocan frontalmente con los intereses personales (decantarse más y más hacia el proyecto común es considerado como un sacrificio noble y digno de ser señalado), así que los miembros más comprometidos hacen lo que pueden con el poco tiempo que tienen y así van perdiendo su propia identidad y se van transformando en seres impermeables a todo lo que provenga del exterior, “abriendo sus compuertas interiores” sólo cuando alguien procedente “del mundo” parece que tiene posibilidades. La mayoría de estos colectivos se “miran constantemente el ombligo”.   

Vuelvo a recordar al lector que estos argumentos, con los lógicos ajustes, se pueden aplicar a grupos pequeños, medianos, grandes y de masas.

En cualquier movimiento humano lo normalmente admitido es la renovación periódica de cargos y de bases. Se entiende que todos podemos apoyar con gran dedicación una causa durante un tiempo, además del lógico desgaste de las ideas y el impulso, de los cambios en la vida familiar… Lo que nos parece excepcional es comprobar cómo algunas personas, a pesar de pagar un alto precio personal por su decisión, sacrifican toda una vida por dedicarse a una causa…  Sin embargo, en algunos de estos movimientos se pretende que esto sea lo normal en todos los miembros posibles, chocando ello una y otra vez con un principio tan simple como el antes expuesto que le lleva sistemáticamente a no tener gentes de peso para poder sostener la estructura, haciendo que sus cuadros dirigentes no se renueven y acusen un cansancio crónico que se mitiga con una timocracia galopante, una fe inalterable en la misión sagrada encomendada, y una innegable búsqueda del autosacrificio personal en aras de un bien personal y común superior que “pone mucho” al fanático de turno.            

En casos más puntuales, la “cultura anti-debilidad” suele ser muy practicada, hay que seguir aunque se reviente. Evidentemente eso lo pagan caro por un lado las bases que tienen que sufrir marchas y contramarchas, y por otro los dirigentes que van acumulando cansancio y frustraciones más o menos grandes que les llevan poco a poco ser más fanáticos para poder resistir el ritmo.

No me cabe duda de que en muchos casos se trata de dictaduras encubiertas, teocracias totalitarias, misticismos con doble fondo, ideales políticos de todos los colores, rancios abolengos que es preciso perpetuar, chantaje emocional disfrazado de amor universal, superioridad racial, cultural, continental, o económica… Y para que esto funcione hay que sazonarlo generosamente con buenas dosis de coerción para asegurar los marcados fines mesiánicos y megalómanos. Desde luego que en absoluto se cuenta con la sociedad de su tiempo a la cual en el fondo se desprecia y considera inferior e indigna. A las personas que viven en ella se las ´quiere´ por el interés de que puedan ser ´salvados´ y añadidos a las listas de socios, fieles, miembros, etc. Se trata de movimientos en los que se vive, trabaja y crece en su entorno, esperando ser lo suficientemente fuerte como para brillar con luz propia el día en que el mundo conocido termine por desmoronarse o les otorgue el poder al encontrarse sin soluciones. Cuanta más utópica sea la meta más tiempo le vas a conceder; ese es el enorme poder que tienen las profecías autocumplidas.

En su seno suele ser común que una enorme cantidad de socios no tengan apenas voz y por supuesto no tengan voto, cosa que hace sospechar de su trasparencia, aunque a eso se le llame disciplina de partido, o de comunidad. Desgraciadamente estos grupos sólo se miran a sí mismos y viven en un gran aislamiento (además de en una permanente alegalidad e incluso cierta ilegalidad). Cuando tratan de seducir a otras organizaciones, estas a regañadientes las toleran, siempre y cuando les muestre la cara aceptable. ¿No justificará todo esto que las personas no sean verdaderamente importantes en tanto en cuanto no lo son para cumplir sus secretas e improbables finalidades?

En mi opinión, una estructura humana que pretende funcionar de esta forma está condenada a fragmentarse periódicamente hasta componer un mosaico de sectas provenientes del movimiento madre. Generalmente él, o los fundadores, soñaron con mundos retrógrados, fantásticos, utópicos, únicos, felices, religiosos, pacíficos...; entre otras manejan ideas tales como misterio, decadencia, edad media, enemigo natural, oportunidad y destino histórico, estado de emergencia permanente, traición y otras por el estilo (muy utilizadas por los dictadores de todos los colores). Al espantarles sobremanera el momento histórico que les tocó vivir. Haciendo soñar a los que les quisieron escuchar, con un mundo nuevo y mejor criticando para ello ferozmente a sus contemporáneos y arrancando de cuajo toda esperanza en el cambio social a través de las aportaciones individuales y grupales. Suelen tener un enorme afán de protagonismo y casi total carencia de escrúpulos para hacer lo necesario con el fin de que su obra les preceda. Los sucesores intentan mantener ´intactas´ las ideas madres y para ello necesitan un engrasado aparato opresor que vela por la supervivencia de la idea madre por encima de los integrantes. Es indignante la opinión que se tiene de aquellos “desertores” que abandonan el grupo (sobre todo si no están dispuestos a guardar silencio absoluto). En algunos grupos se define este proceso describiendo al grupo como un organismo vivo que come y excreta. Es algo repulsivo, cruel, innecesario que revela egoísmo, violencia y fanatismo a ultranza.

Estas y otras determinantes razones crean potentes disensiones en su seno cada cierto número de años; los años que no ocurre es porque el movimiento está remontando esa crisis y vuelve a crecer hasta que vuelve a llegar el desmoronamiento. Con el paso de los años la forma de enmascaramiento social hace mucho más eficaz el adoctrinamiento. Seguramente este es uno de los temas más recurrentes tratados en las reuniones de jerarcas. Por ello cada vez analizan e identifican mejor los ´agujeros´ del sistema y los tapan con ´doble ración de hormigón armado´.  Estos grupos humanos son como imanes que atraen a personas con determinadas características, búsquedas y sobre todo carencias.  No los veo como grupos formados mayoritariamente por malas personas, en mi opinión las que lo son, ya lo eran antes con toda seguridad; son personas con perfiles similares, compuestos como ya dije por fuertes carencias que les llevan a desarrollar extraordinarias dependencias.                                                                                                                               

He expuesto algunas de las principales razones de las duras críticas a las que son sometidas estos grupos por parte de organismos y personas independientes (no como algunos medios de comunicación y organizaciones de carácter político y religioso), que avisan de que el verdadero peligro de estas organizaciones radica en que sus nefastos métodos y notorias contradicciones muestran que han sido creadas y mantenidas por personalidades trastornadas. Estos grupos buscan descaradamente la aprobación social como medio de salvación de sus bases y dirigentes (es muy importante la autoestima colectiva). Necesitan ser bien vistos por la sociedad pero sin perder sus principales señas de identidad; como ambas cosas son casi imposibles de compatibilizar, se ha internalizado mucho lo que les hace incomprensibles e impopulares con la esperanza de sobrevivir y crecer si es posible.  Se han asesorado más o menos bien, pero lo que les impide ´lavar eficazmente su maltrecha imagen´ es el indudable ´doble fondo´ que ocultan, y a los ojos de personas equilibradas que los han conocido, el fuerte adoctrinamiento y tergiversación de los conocimientos que transmiten. Todo ello dirigido hacia el mismo fin, que seas una pieza más en una maquinaria diseñada con un fin específico (este dependerá de la orientación ideológica del grupo).                                                                                                                                               

Esta idea de superioridad sobre el resto, que no es patrimonio exclusivo de ninguno de estos grupos, constituye una enorme contradicción, pues el tan ansiado “nuevo orden” poco de nuevo tendrá si el ser humano coloca semejante tronco en medio de su propio camino. El tronco al que me refiero lo constituye el hecho de que las ideas sobre la exclusividad de una ideología han llevado a los grupos que las han manejado al desastre colectivo. Esto es propio de movimientos que necesitan aislarse de esta forma para auto justificarse, que desprecian el mundo de su tiempo con una cortés sonrisa que esconde más que muestra, la idea de que todo lo que no nace en su seno es decadente y por lo tanto muerto, y que lo que ellos traen salvará a la humanidad de la barbarie, evitando que volvamos a comenzar desde cero; esta es una idea muy extendida. Basta repasar la historia del siglo XX para darnos cuenta adónde nos llevó esa postura.

Como ya he señalado en varios párrafos, en mi opinión, aquellos que hemos participado activamente no hemos sido muy exigentes a la hora de investigar sin temor los aspectos contradictorios, tal vez por un equivocado concepto de la lealtad y del amor elevado, un fuerte conformismo y baja capacidad crítica, una clara dependencia e inmadurez, y una desesperada búsqueda de seguridad interior (lo cual revela un fuerte miedo a la vida); pienso que esas son algunas de las principales razones por las que muchos desarrollamos tal convencimiento. Si nos dimos cuenta de muchas cosas mal hechas optamos por mirar para otro lado con la ayuda inestimable de un adoctrinamiento que nos llevó a “pensar” que dichos errores son debidos a las personas y no al movimiento en sí, el cual es perfecto por definición.  Sobran las palabras.

En mi opinión, nada de lo que se haga cambiará el hecho de que el verdadero cáncer (con enorme metástasis) de un grupo así (y estamos rodeados por multitud de ellos) está en que seguirá haciendo lo mismo, a saber: tratar de convencer con una propaganda mega estudiada y distorsionadora de la realidad y de su realidad, en el caso de que dispongan de un programa de formación, este resulta caótico, poco profundo, manipulador de conocimientos y falto de una programación pedagógica conveniente, una suma de argumentos torpes y mal hilados -llamados ideología-, un sistema de premios y honores que las convierten en organizaciones sumamente jerarquizadas, la utilización como moneda de cambio de la idea de autoridad (ideal para fanáticos autoritarios de todos los colores),  unas pretensiones secretas de lo más estrafalarias que esconden claramente para no ser más impopulares de lo que ya son… Todo esto y algo más se ofrece al que se preste para construir un mundo fantástico que sólo vive en las mentes inmaduras de sus dirigentes más fanáticos que a su vez fueron engañados por los fundadores y continuadores (personas a mi juicio profundamente trastornadas y auténticos peligros sociales).                       

La desasimilación de las bases y sus dirigentes, cosa tenida como natural en cualquier colectivo ´normal´, aquí constituye una especie de tragedia difícil de digerir y que provoca ciertas reacciones que dejan ver a las claras el carácter mesiánico y sectario de un colectivo. Muchas de las cosas que digo constituyen hechos innegables que seguramente podrán demostrar los que los hayan vivido; y con datos y hechos recopilados a lo largo de los años, eso sí, no interpretados y manipulados interesadamente. 

En ocasiones, cuando reflexiono para entender por qué me dediqué con tanto ahínco por tanto tiempo, me doy cuenta de que el motor de mi comportamiento fue que legítimamente quise creer que el ser humano puede juntarse para hacer cambiar el mundo, y que este grupo podría hacerlo porque era algo genuino, pero me choqué de frente con un principio fundamental: ¿Cómo van a cambiarlo personas que tienen al menos tantos defectos como aquellos a los que critican?  ¿Cómo voy a cambiarlo yo si no he cambiado casi nada a pesar de ser educado con un sistema supuestamente infalible?  ¿Seré yo sólo, o le habrá pasado a muchos?   ¿O es que quizá se referían a otros cambios relacionados con el autoritarismo y el fanatismo que forman parte fundamental del ser de este grupo?   Además no fui selectivo ni crítico, ni investigué profunda e independientemente las raíces de aquél movimiento, sino que me conformé con la visión unilateral que se me dio, además de tratar de prosperar en la estructura y de tratar de ser un personaje notable. No todos los motivos que me determinaron a abandonar dicho grupo han sido nobles (también hay resentimiento, instinto de poder no consumado y sensación de fracaso); por ello he trabajado mucho en esta dirección porque en una futura crisis podrían volverse factores determinantes para intentar volver al movimiento. Es cierto que cuando leí esto por primera vez me sentí algo extraño, ya que pensé que pocos meses antes hubiera dicho que el que esto escribió está resentido y sólo quiere hacer daño y que maneja mal la información que pueda tener. Este texto es una reflexión personal “en voz alta” que me ha servido para ordenar pensamientos y vivencias.

Creo que es muy difícil ver las contradicciones desde dentro debido a la ausencia casi total de autocrítica que no sea con miras a mejorar su rendimiento, y por la formación ideológica ´más o menos hilada´ que se imparte a sus integrantes. Como expresión humana tiene derecho a existir, mientras no se demuestre que es altamente dañino (cosa difícil de demostrar incluso desde el conocimiento más profundo) y sus miembros tienen también derecho a permanecer en la inopia como yo lo hice. Es muy probable que redefinir profundamente al grupo equivaldría a borrarlo del planeta.

En mi opinión, el verdadero “tirón” de un grupo radica en buena parte en las personas que lo integran (no por lo que logra de ellas, sino porque se aprovecha de lo que ya eran en sí mismas antes de conocerlo), ya que son en buena medida gentes de buena voluntad que sinceramente quieren mejorar el mundo. Desgraciadamente la división muy temprana entre gregarios y líderes, sumado al fuerte ritmo de actividades y al adoctrinamiento constante, impide muchas veces, en buena medida, que nos conozcamos mejor y podamos desarrollar verdaderas amistades.

Resumiendo muchísimo lo dicho hasta ahora, te diré que dimití de mis cargos de forma irrevocable, arreglé los asuntos pendientes, lo notifiqué a las autoridades pertinentes, y me fui por donde vine, porque estaba literalmente harto de protocolos, cargos, rangos, ideología, creencias, cinismo, medias verdades y mentiras preventivas, personalismos, egoísmos, falsedad, manipulación… Y sobre todo muy cansado, un cansancio no relacionado con la falta de energía, de pasión y de entrega a una causa, sino relacionado con la constatación de que estos grupos, su obra y su finalidad no le interesan a casi nadie, no aportan casi nada nuevo, y sus fines nunca han terminado de estar claros para el gran público porque si los contaran entonces sí que estarían perdidos.

Les guste o no, el mundo sigue girando y sobre él hay personas y colectivos muy importantes y necesarios para el desarrollo del ser humano que no creen en eso de que ´el fin justifica los medios´, y que no hacen de la coerción y el adoctrinamiento su principio rector.                                                                                              





2 comentarios:

  1. COMO TU, OTROS/AS HEMOS TENIDO EL VALOR DE RECONOCER LA MISMISIMA CAVERNA EN QUIENES UN DÍA SE ATUPROCLAMARON LIBERADORES/AS DE LA MISMA. Y COMO OCURRE EN EL MITO (DEL ETERNO PLATON),SI... AHORA PLENO DE LIBERTAD Y HABIENDO CONTEMPLADO EL SOL Y HABIÉNDOTE "DADO CUENTA", QUISIERAS LIBERAR A LOS QUE FUERON TUS COMPAÑEROS/AS ,ELLOS Y ELLAS, TE JUZGARÍAN DE TRAIDOR Y SI PUDIESEN NO DEJAR RASTRO, TE DARÍAN MUERTE DE UNO U OTRO MODO.
    Me alegro enormemente de tu liberación, cuando aprendes a volar, ya nunca más quieres volver a arrastrar cadenas, aún cuando sean "amorosas" y "fraternales".
    VUELA ALTO¡¡ NO DEJES DE VOLAR¡¡ Y GRACIAS POR TU VALIENTE REFLEXÍON,

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    1. Te agradezco el comentario. No se quien eres y sin embargo pareces haber vivido algo similar (incluso podría ser lo mismo y en el mismo lugar). Te deseo libertad para vivir cada minuto de TU VIDA con la intensidad que quieras en cada momento. Un cordial saludo para ti.

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