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miércoles, 20 de febrero de 2013

Editorial: aprender

Mi foto   Una vez más delante de un ´papel en blanco´. Una vez más queriendo transmitir algo. Una vez más delante del abismo que me separa…
            
            Hablemos claro, no sé qué decir porque no tengo nada que decir, más bien quiero contar algo; dar una especie de mensaje es tarea de otros.
            
            Despojarse de lo que uno ha sido es relativamente fácil, lo dificilísimo es descubrir lo que uno es en realidad. Los comportamientos adquiridos son la ´coraza´ con la que se recubre nuestro cerebro. La supervivencia es su especialidad, él vela por la conservación de la comunidad que somos y él nos ha inventado a nosotros.
            
            La parte consciente de nuestro cerebro es tan pequeña que tan solo muestra una pequeña parte de lo que somos. Lo verdaderamente ´sabroso´ está en el llamado inconsciente, lugar donde está almacenado gran parte del conocimiento que determina el yo. 
¿Significa eso que no somos nada más que un biorrobot dotado de ciertas capacidades intelectuales? Yo no sería tan radical ni tan simplista. Desde que nacemos las estructuras de nuestro cerebro se desarrollan, comienzan las primeras asociaciones de datos, comienza el camino del aprendizaje. Y está en el aprendizaje una buena parte de la clave de lo que terminamos siendo nosotros. Aprendemos desde el seno materno hasta un instante antes de morir, aprendemos, aprendemos, aprendemos…  O al menos tenemos esa capacidad innata por pertenecer a la especie humana, ¿pero la utilizamos toda la vida? La respuesta que hoy observo, es que no. No porque en la cadena de aprendizaje se establece un sistema acumulativo que nos induce a pensar que con la suma de años y experiencias, cada vez vivir, o más bien sobrevivir, requiere de menos esfuerzo y atención, y por lo tanto el aprendizaje pasa a un plano secundario, hasta llega un momento en que el esfuerzo para aprender algo nuevo puede llegar a hacerse insoportable. 
            
            ¿Qué es aprender? ¿Adquirir nuevos conocimientos para desarrollar nuevas habilidades? Observo que es más importante aprender en sí, que lo que se está aprendiendo por importante que sea para nosotros, eso nos mantiene en la senda de la pasión por descubrir.  El aprender es el motor de la vida. Mientras no dejemos  de aprender estaremos vivos.   


  

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