viernes, 30 de noviembre de 2012

Una vida contradictoria (I)


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Una vez más no se ni como empezar, ni si tengo algo que decir, y ni mucho menos si lo que voy a decir va a tener algún sentido o importancia.

Hace dos noches me desvelé, y después de leer algo muy interesante y profundo a mi modo actual de entender, me sentí inspirado. El cerebro es un órgano tan desconocido...; la mente suele estar tan mal educada que desquicia sus delicadas estructuras.

La cuestión es que al día siguiente, realizando mis actividades cotidianas, tuve un instante de lucidez, o al menos eso creo yo. Observé cómo funcionan los mecanismos de la mente, como, cuando ´somos conscientes´ de algo, ya tenemos de frente un pensamiento que es una respuesta al estímulo primario. O sea, entendí que ser consciente de algo no significa percibirlo inmediatamente, sino verlo bajo el prisma del condicionamiento de cada uno. ¡Todo ello es tan diferente de la causa inicial!  

Observé con claridad que casi siempre vivo como si no estuviera en contacto real con el mundo, que suelo vivir en un mundo propio construido con los pensamientos. Así que la pregunta era inevitable, ¿percibo el mundo y actúo en consecuencia, o lo pienso y reacciono? Yo me decanto por lo segundo en la inmensa mayoría de las ocasiones.

Lo que me inquieta son algunas de las preguntas que surgen de la primera opción. ¿Es posible percibir y actuar directamente sin la intervención del pensamiento? ¿A qué me llevaría eso? ¿No me aislaría eso del mundo? ¿Pensar me perjudica?

Sinceramente, estas preguntas sólo las puedo ´contestar´ desde el pensamiento especulativo, o sea, que si quiero saber sobre ello, tan solo viviendo, viendo y actuando, es como podré comprobarlo.

Puede parecer un galimatías sin sentido, pero para mí lo tiene, quizá porque no necesité palabras para entenderlo, y al buscarlas ahora, no encuentro las apropiadas porque no las hay.      

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