miércoles, 4 de julio de 2012

En memoria de un buen amigo, Dani

Mi fotoHace unas pocas horas un buen amigo se ha marchado. Se ha creado ese vacío, ese silencio total que todo lo inunda. La mente quiere llenarlo con sus recuerdos, pero flaco favor nos hace. Los sentimientos afloran y también flaco favor nos hacen. Todo ello se mezcla creando caos y dolor, en una espiral perversa que nos paraliza.
            
         Una vez más los que nos quedamos nos vemos desbordados, impotentes, tristes… Pero cada segundo del día pasa esto en algún lugar del mundo, y los que se quedan también sufren. ¿Por qué sufrimos? Desde luego no lo hacemos por el que se ha marchado, porque no sabemos qué sucede después de su marcha. Observo que sufrimos porque no sabemos qué hacer con ese silencio total que se genera tras la marcha. No entendemos lo que ha pasado, no sabemos qué hacer con el patrimonio en forma de recuerdos que nos ha quedado. Entonces el pensamiento se pone en marcha y construye una historia acerca de lo que ha pasado… Todos lo hemos experimentado en alguna ocasión, ¿verdad?
            
              Pero no solemos hablar de ese denso silencio que nos queda, porque eso es lo único que hay cada vez que intentamos afrontar el hecho. Ese silencio que todo lo cubre y que nos hiela la sangre si lo consideramos así, desnudo, sin interpretación alguna.
            
             Eso es lo que hoy quiero deciros, que en ese silencio está la tan anhelada respuesta acerca de lo que es la muerte, y sin embargo nos olvidamos de que no podemos acceder a él hasta que nos llegue el momento, y por ello construimos toda clase de explicaciones. Así pues sólo nos queda el entender lo que es la vida. ¿Acaso el silencio no estará también tras su misteriosa presencia? Decimos que la vida lo inunda todo, ¿y acaso la muerte no lo hace también?
            
            Observo que en la vida no aceptamos con facilidad a la muerte, y sin embargo esta nos rodea e interviene en todo momento. Mueren los trabajos, mueren las amistades, mueren los amores, mueren las células… Un elevado número de nosotros preferimos llevar a cuestas el pesado fardo de todo esto y hacemos lo que sea por ignorarlo, y nuestro caminar se vuelve tan pesado... Sin embargo, pacientemente, la muerte sigue ahí, compañera, amiga, natural como la propia vida, señora del tiempo, y sobre todo, silenciosa.
            
            La muerte no especula, se manifiesta cuando llega el momento y se marcha tan silenciosamente como llegó. ¿Podemos comulgar con ese silencio que en esencia constituye el verdadero misterio? ¿Podemos vivir y morir en cada instante tal cual lo hace todo lo que nos rodea?
            
                Dani, amigo, en la vida y en la muerte, nos hemos encontrado todo este tiempo. 




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