martes, 14 de febrero de 2012

Percepciones (V)

Una vez más tengo la misma sensación de vacío y de no saber qué escribir. Este es el momento de hacerlo.
                
            Observo tensión, ansiedad, miedo. Por mucho esfuerzo que haga para que se marche, al final termina por volver; entiendo que ambas posturas contienen la misma en esencia: reprimir, ignorar, juzgar, lo cual nos lleva al conflicto y en él todo es resistencia, lo que nos lleva a un mayor conflicto. ¿Puede acabar el conflicto, o es consustancial al ser humano?  

¿Cuántas veces he, y hemos oído: es mejor que te serenes, que veas todo con perspectiva, que no le des tanta importancia a las cosas, búscate  un hobby, un noble ideal…?  Y puede que lo hayas hecho, pero tan solo logras por un tiempo “enterrar vivos” a tus problemas. ¿Qué le espera a uno si huye continuamente de sí mismo? ¿Se reduce todo a ser obediente, considerado, buen ciudadano? ¿Ya está?

Cuanto más me informo, más desesperación y conflicto veo, más miedo, más violencia. Cuando dejo de informarme comienzo a ver la necesidad de creer en que todo se arreglará, de alguna forma se arreglará; los encomiables pero casi estériles esfuerzos por atajar la injusticia y la desigualdad… Pero no lo hace, no lo ha hecho nunca, de esta forma no. Se arregla para unos y se estropea para otros, el desequilibrio permanente. Hemos inventado los estados de derecho para intentar no machacarnos los unos a los otros pero ya ves como funcionan. Conflicto tras conflicto en una interminable sucesión.

¿Nuestros fracasos como humanidad se deberán al escaso interés por conocer nuestra verdadera naturaleza? ¿La búsqueda de justicia y equidad no responde a un deseo autoproyectado de querer vivir continuamente tranquilos y seguros? ¿Por qué llamamos evolución a algo que posiblemente esté muerto sin remedio desde tiempo inmemorial?

Me pregunto seriamente si el paso por la vida es algo más que sobrevivir; quiero creer que sí, pero la creencia no es más que un fuerte deseo que funciona como un placebo. Las creencias no cambian sustancialmente nada, tan sólo se permutan e incluso combinan unas con otras convirtiendo nuestra vida en algo menos monótono, un entretenimiento, mientras tanto lo sustancial sigue igual.

Sin embargo, cuando observo el funcionamiento de mi mente con la mayor pasividad posible, todo se desvanece, me doy cuenta que el sujeto y el objeto son la misma cosa… ¿Tendrá esto que ver con el trabajo de supervivencia que realiza sin descanso la mente? ¿Si se queda quieta “muere”? ¿Qué es lo que muere entonces?  ¿Es necesario morir continuamente para VIVIR?  

¡Ecoooo!, sí hay eco, ¡la mente dialoga consigo misma, está tremendamente sola! El origen de nuestro miedo viene de ahí mismo, y no por leer esto lo vamos a conjurar, hay que experimentarlo por uno mismo sin otorgar autoridad alguna al que esto u otra cosa parecida escribe.  Quizás el recuerdo, la memoria y la experiencia, no sirvan para ponerse en contacto directamente con la vida y con los seres que la pueblan.  Quizás haga falta dejar de ser y vivir buscando continuidad, para SER y VIVIR de instante en instante.

ARTÍCULOS DE LA SERIE PERCEPCIONES:       ( I )     ( II )     ( III )     ( IV )

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