domingo, 4 de diciembre de 2011

Editorial: Libérate de lo preestablecido (la meditación)



Hola querid@ lector@.

   Una reflexión entorno a la meditación: en mi opinión, todo método no es un fin en sí mismo. No te digo esto porque me parezca mal lo de la meditación, la relajación y demás sistemas (yo mismo he practicado algunos y aunque no soy ningún experto he hecho mis "pinitos"), sino porque son por definición excluyentes. Vamos, que limitan la experiencia a lo ya previamente conocido por nosotros, ya que en mi opinión, la mente no crea, sino que recrea lo que ya conoce. Para conocer necesita de la experiencia y esta está condicionada por la educación, las vivencias y por el tiempo... Quiero decir que sería aconsejable que esas "conexiones" y experiencias tan reveladoras y placenteras que se llegan a experimentar no surgieran como resultado de tener que esforzarse en seguir una técnica a una hora y en un lugar concreto, sino que surgieran libremente y sin premeditación en cualquier lugar; vamos, lo que viene siendo una actitud natural y global. Esto me llevará a hablar en otra editorial sobre la observación no como método sino como actitud natural.
Te planteo esto como un desafío porque las vivencias nacidas del silencio, tan pronto como nacen, mueren, debido a que el simple hecho de recordarlas lleva inevitablemente a desear repetirlas y ello trae antes o después sufrimiento; además llega un momento en que toda técnica convierte la acción en mera rutina y termina por sistematizar nuestro modo de vida. Una vieja enseñanza de las artes marciales decía que lo inusitado nace del descondicionamiento; así que sería francamente contradictorio sistematizar lo inusitado porque dejaría de serlo.


   Cuando uno tiene la sensación de que algo es especial, va la mente y lo estropea guardándolo en la memoria como una buena experiencia para recurrir a ella cuando haga falta. Estableciendo así una relación entre el placer de revivirla y el dolor que supone su naturaleza efímera. ¿Qué tenemos pues en esa parte de la memoria?  Pues generalmente lo notoriamente llamativo y nada monótono. Así que guardando una experiencia pasada es como matamos literalmente el momento vivido transformándolo en un poster atractivo. ¿Entonces qué podemos hacer para tratar de que esto no ocurra?  Pues no juzgar, ni etiquetar, ni valorar, ni desear aquello que estamos viviendo... Muy, muy difícil, si ya, pero ¿posible?


   Que conste que hay una distancia SIDERAL entre haber leído esto en un libro más o menos serio (conocimiento tradicional incluido), que tratar de investigarlo por uno mismo. Así que si te dicen cómo debes hacerlo, tu mism@... En ese razonamiento hay que incluir este texto.


   En mi opinión la vivencia descondicionada es virgen y por ello genuina. Nadie puede encerrar el viento porque deja de ser viento para convertirse en aire que poco a poco se degrada. Entiendo que el hecho de querer "encerrar" las vivencias en la memoria surte el mismo efecto. Posiblemente sólo estemos realmente vivos cuando la vivencia que se despliega entorno nuestro no es manipulada por la mente y tan solo pasa por delante nuestro sin interferencia por nuestra parte. ¿Es eso meditar? Compruébalo tú mismo y verás que cantidad de cosas aprendes sobre el funcionamiento de la mente. Aprende por ti mism@, que no te lo cuenten.

  

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