domingo, 4 de diciembre de 2011

Editorial: Libérate de lo preestablecido (la observación)




Hola querid@ lector@.

   Otra reflexión que quiero compartir contigo radica en lo que surge al observarse y al observar. Las técnicas de corte espiritualista nos hablan de que nosotros somos algo más que lo que vemos en el espejo. Para este servidor que de vez en cuando va y hasta se observa, lo que somos es inevitablemente resultado de lo que pensamos y hacemos en cada instante, y ante la desilusiones y tensiones diarias el llamado "yo" inventa al "YO" (Yo superior, Dios, Verdad...) para calmar nuestra angustia vital. Hacemos todo lo que podemos para no dejarnos arrastrar hacia el abismo de la nada y del silencio, nos aterra la sola idea de no tener algo en que pensar, o escuchar, o vivir... Somos esencialmente prófugos de nosotros mismos, y ante tal despropósito nos disponemos "alegremente" a vivir nuestras vidas llenas de contradicciones, de "yoismo" y de ruido mental. Pienso que nada bueno puede surgir de esta actitud ancestral del ser humano; que cada uno repase su historia y la Historia.  

   En resumidas palabras, el significado de la palabra trascender es ir más allá de lo preestablecido, y ante la incompetencia secular que la mente ha demostrado por activa y por pasiva en este terreno, creo que ha llegado el momento de decir claramente: ZAPATERO A TUS ZAPATOS. Vamos que es muy posible que la mente no pueda trascenderse a ella misma porque no está diseñada para eso; en cambio, mediante la observación descondicionada de los acontecimientos cotidianos quizá podamos llegar a darnos cuenta de su incompetencia y quizá llegar a la conclusión de que ella misma se inventa el mundo, razón que explicaría que cada uno se sienta diferente del vecino y por ello quiera sobresalir para autoafirmarse, con todo el rastro de dolor que eso nos ha traído desde siempre. No es que la mente sea inútil, sino que sirve para lo que sirve (eso será motivo de una editorial futura). Vamos que a estas alturas, cada vez que pienso sobre algo, me doy cuenta de que nunca estuve más lejos de entenderlo.  

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